María José Gurbindo

 IBIDEM Museo Oteiza

27/07/2021 - 12/09/2021

La exposición

El título, IBIDEM, es un latinismo que significa "En el mismo lugar” y se utiliza para referirse a algo ya nombrado y que se repite.

Apropiándome del término para expresar justo lo contrario; no hay repetición en la mirada de un fotógrafo aunque su objetivo apunte al mismo lugar, “Ibidem” es el título de una serie fotográfica que busca aportar nuevos registros visuales de edificios con una imagen ya consolidada.

En esta exposición me centro en el Museo Oteiza en Alzuza, Navarra (1992-2003), que fue el proyecto que el arquitecto Sáenz de Oíza realizó para albergar y engrandecer la obra de su amigo Jorge Oteiza. Proyecto que, como en otras ocasiones, contó con la complicidad activa del escultor.

En mi opinión, y esto se refleja en las fotos, el edificio de Sáenz de Oíza supone una intervención potente que influye activamente en la experimentación de la obra de Oteiza en él contenida.

He querido retratar como la luz y el color matizan y enriquecen la percepción de las esculturas y de la propia arquitectura.

También resaltar el carácter escultural del edificio. Para Oteiza, arquitectura y escultura comparten los mismos principios estéticos.

 

Introducción de la autora 

El Museo Oteiza en Alzuza, Navarra (1992-2003), fue el último proyecto de Sáenz de Oíza realizado como en otras ocasiones, en complicidad activa con Oteiza. Una larga amistad y colaboración profesional que comenzó con el proyecto de Aránzazu, unía a estos dos titanes de otros tiempos.

Buscando alejarme del reportaje descriptivo convencional, en mi primera visita con cámara en mano, me sorprendió el protagonismo de la arquitectura y la riqueza de matices y colores que envuelven cada rincón y cada escultura en ella contenida. La luz es un protagonista principal así como los materiales nobles utilizados.

Como explicara Sáenz de Oíza, "el proyecto, a modo de ‘promenade architecturale lecorbusiana’, (...) plantea espacios sucesivos relacionados y gobernados por la luz, sustancial protagonista de la forma”.

Su intención fue plantear partiendo de la idea del túnel de Arantzazu, “una caja de hormigón sencilla que pudiera contener una obra escultórica muy rica”. Sin embargo en mi opinión, su edificio supone una intervención potente que influye activamente en la experimentación de la obra allí contenida.

En la conferencia durante el desarrollo del proyecto en la fundación, Jon Intxaustegi explica que está pendiente de preguntar a Oteiza “si le contenta una caja mucho más elemental y escueta, más prismática y cartesiana o bien quiere dar más violencia a la caja que contiene sus esculturas”.

Posteriormente a la realización de las fotos, leyendo el legado teórico de Oteiza, supe que en su obra, arquitectura y escultura comparten la misma naturaleza estética y también el espacio como material de trabajo.

MARÍA JOSÉ GURBINDO

 

Trayectoria profesional de la fotógrafa

María José Gurbindo, estudió arquitectura en la Universidad de Navarra y como a ella le gusta decir, desarrolla su labor profesional como arquitecta desde el campo de la imagen.

En 1995, se traslada a Barcelona donde se especializa en imagen 3D de arquitectura, un campo de representación que se iniciaba entonces y que le permitió trabajar desde su estudio para importantes estudios y promotoras. 

Quince años después, comienza su andadura como fotógrafa y apuesta por el potencial de lo real frente a la realidad inventada.

Como fotógrafa de arquitectura, compagina su trabajo más comercial (www.fotocorporativa.es) con la realización de proyectos personales (www.mjgurbindo.com) que han sido expuestos en diferentes exposiciones colectivas e individuales.

Actualmente, forma parte del equipo de colaboradores externos de la revista Diferents, revista de museos editada por la Universidad Jaume I de Castellón y la Diputación Provincial de Castellón. 

 

La fotógrafa miró al Museo Oteiza

La fotografía es un arte que nació de una innovación técnica. Como otros antes y otros después. Fue recibido con recelo, ¿acabará con la pintura? Y llegó para quedarse. En esta disciplina, lo más importante es la mirada.

¿Qué convierte una fotografía en obra de arte? La mirada de la fotógrafa. Una mirada libre y consciente, pero condicionada. El ojo de la fotógrafa es la suma de su órgano humano y de la cámara, que compuesta básicamente de visor, objetivo y microprocesador, “reproduce”, “fija” “inmortaliza” lo que la mente de la artista, a través de su mano que pulsa el disparador, le ordena. Muchos intermediarios para crear una fotografía, que no es más que una imagen que la artista primero ¿soñó? ¿vio? ¿buscó?

En “Ibídem” María José Gurbindo, arquitecta y fotógrafa, buscaba lugares que ninguna mirada antes hubiera valorado, para revelárnoslos en sus fotografías. ¿No es el arte el lenguaje que comunica lo más profundo, lo que no podemos transmitir de otra manera?

Al posar una mirada nueva, limpia, sin juicios previos, sobre el edificio de Sáenz de Oíza, sintió sus espacios, sus rincones, sus luces, sus texturas, las obras que exhibe... y su mano ordenó a la cámara captar esas percepciones, esos momentos, esas emociones que, a través de su mirada voluntaria, se han convertido en obras de arte muy personales. Porque María José Gurbindo buscaba y en el “Museo de Jorge Oteiza” ha encontrado. Pudiera parecer fácil; estaba allí́. Y sin embargo sólo una persona, una artista llena de inquietudes y preguntas es capaz de ofrecernos estos fragmentos visuales de la Fundación Jorge Oteiza que lo resumen y presentan, junto con su obra y pensamiento, de manera sensible y honda. En la época de la saturación de las imágenes, las que integran “Ibidem” se convierten en hermosas ventanas al profundo mundo oteiziano. Ahora nos toca a nosotros adentrarnos en lo que nos propone.

 

MERCEDES JOVER HERNANDO 

Directora del Museo de Navarra

Pamplona, 2021