XXIX Jornadas Fotográficas 2022

12/04/2022 - 29/05/2022 

Ramón Serras

En sus manos

 

La edición XXIX de la Argazki Bilera de 2022 tiene como objetivo recordar y homenajear a Ramón Serras Aizpurua, para ello presentamos una retrospectiva con algunos de sus trabajos más significativos. En definitiva, un acercamiento a su amplia y prolífica obra.

Las exposiciones que se exhiben en las salas del Photomuseum, Sanz-Enea y Torre Luzea recogen parte de su extensa y variada colección. En ellas encontramos desde fotografías realizadas con procedimientos del s. XIX (estenopeicas), hasta los propios de su época (cibachrome, fotografías panorámicas, polaroids). Fotógrafo inquieto, supo investigar y experimentar numerosos procesos fotográficos. 

En cuanto a la temática, desarrolló con maestría artística los tradicionales géneros fotográficos como el retrato, el paisaje, la naturaleza o el bodegón. Igualmente, descubrimos un Ramón más actual ejerciendo como reportero, plasmando imágenes de la calle o de la vida cotidiana.

Sus imágenes fueron nutriendo numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas, muestras que partiendo de su querido Zarautz fueron exhibidas en múltiples salas y países. 

Así mismo, aprovechamos la ocasión para subrayar su labor didáctica. Siendo autodidacta quiso que las carencias a las que él tuvo que hacer frente, no se repitieran en las nuevas generaciones de fotógrafos de su entorno. Por ello, impulsó la creación de Zarauzko Argazkizale Elkartea / Sociedad Fotográfica de Zarautz siendo fundador y primer presidente, y además fue cofundador del Photomuseum de Zarautz.  

Por último, queremos mostrar nuestro agradecimiento a Isabel Agirretxe (Zarauzko Argazkizale Elkartea), Pío Guerendiáin, Josep Mª Ribas i Prous, Jesus Mari Sarasua, Joxepo Teres y Miguel Zugaza por su generosa contribución con los textos que acompañan a estas exposiciones. 

Esta edición es un sentido homenaje a nuestro querido Ramón, un apasionado de la fotografía. 

PHOTOMUSEUM

12/04/2022 - 22/05/2022

 

La historia de la fotografía es casi paralela a la historia de los museos. Recordemos que la invención de los primeros procedimientos de captación y registro de imágenes fotográficas se produce en el primer tercio del siglo XIX, al mismo tiempo que se abren muchos de los museos que hoy admiramos, incluido el Museo del Prado. De hecho, antes de la muerte de Goya en 1828, el francés Niépce ya consiguió fijar una imagen tomada desde la ventana de su casa, la que se considera la primera fotografía. Sin ser consciente de ese gigantesco avance de la técnica, el anciano pintor aragonés aún entonces se encontraba fascinado por las posibilidades expresivas que le ofrecía la novedosa litografía. 

Antes de la fotografía, e incluso del museo, Goya tuvo que dibujar para grabar al aguafuerte copias de los cuadros de Velázquez de la Colección Real. Si hubiera existido la fotografía nos habríamos perdido su particular lectura de Las Meninas y de otras obras maestras del sevillano. 

Efectivamente, la reproducción artística fue la primera función de la fotografía en los museos, sustituyendo a los grabados, que, prácticamente desde la invención de la estampa moderna, habían servido para difundir las imágenes de las grandes obras. La rápida evolución de las técnicas fotográficas no hizo más que mejorar su calidad, incorporando el color y facilitando, a su vez, imágenes de una extraordinaria veracidad a los medios de impresión mecánicos. 

Insertos hoy como estamos en el mundo digital, esta calidad en la toma y reproducción fotográficas alcanza resultados realmente asombrosos, como en la llamada imagen de Gigapíxel. Hace unos pocos años, el Museo del Prado divulgó en ese formato algunas de sus obras maestras a través de Google Earth. Desde la invención del museo en los albores de la edad contemporánea, no se había producido un ejercicio de democratización del arte tan radical como ese viaje libre de derechos por el universo expandido de Internet.

No debemos olvidar tampoco las beneficiosas secuelas de la evolución de la fotografía para el registro de otras técnicas de análisis y estudio del arte, como son los rayos X, ultravioleta o la magia de la reflectografía infrarroja, que nos ha permitido perfeccionar el ojo científico del museo también hasta límites insospechados.

Junto a este imparable alarde técnico, a la fotografía y al museo les ligó pronto también la mirada decisiva del artista, del fotógrafo que se acerca al templo del arte con la cámara para interrogar a las obras de otros artistas y a sus visitantes. 

Finalmente, esta íntima relación, como la pescadilla que se muerde la cola, convierte tarde o temprano a la propia fotografía en objeto de interés del museo o, como en este maravilloso Photomuseum de Zarauz, en su principal motivo de especialización. En su casa, fotografía y museo, rinden hoy homenaje a uno de sus fundadores, nuestro querido y recordado Ramón Serras.

MIGUEL ZUGAZA

Horario: 10-14 h. y 17-20 h.

Lunes 18 de abril abierto

Martes a domingo

SANZ ENEA

12/04/2022 - 29/05/2022

LA SOMBRA POSITIVA DE RAMÓN

A últimos de los 80, siendo director de los Talleres de Fotografía Avanzada, de la Agrupación Fotográfica de Navarra, acudió por Pamplona Cristina Zelich para impartir uno sobre la técnica del papel salado, primer procedimiento de negativo-positivo, el calotipo inventado por Fox Talbot en el siglo XIX. Causó expectación en los participantes, ver cómo aparecía ante sus ojos sobre un papel de acuarela previamente sensibilizado con ferricianuro potásico y colocado en exposición al sol directo en contacto con el negativo, una imagen positiva en tono monocromo ligeramente violado, que recordaba un Polaroid primitivo que se veía revelar, a plena luz del día.

Interesado por el procedimiento trabajé con él una larga serie de negativos, en papel de formato 24x24 cm. sobre un tema, para mí clásico y recurrente: los Toldos de la playa de Zarautz. Enseñé los resultados a Ramón y me propuso que, ya que él continuaba con su trabajo en el mismo tema, pero con Polaroid manipulado, podíamos hacer una exposición conjunta en 1991 en la galería Zazpi en el centro de Zarautz. Dicho y hecho, fue un gran éxito de visitantes y… ¡hasta de ventas!

Entre mis calotipos incluí un retrato de Ramón apoyado en una pared blanca cerca de la playa, donde había sido dibujado de cuerpo entero y a tamaño natural, por su amigo el pintor Luziano. Cuando apareció la imagen del Talbotipo, me pareció que Ramón tenía detrás suyo la sombra en positivo que reflejaba a la perfección su forma de ser y el legado que nos iba dejando con su ilusión, trabajo, entusiasmo y amistad.

Cualidades demostradas toda su vida y en todas sus facetas. Como pastelero, continuando la tradición paterna, sus tartas Saint Honoré, sus pasteles de Capuchina, de Ponche, sus planchas de bizcocho ligero recubiertas de nata y chocolate, sus turrones de todas clases, sin que faltase el cocodrilo de tamaño casi real, sus bombones, sus trufas. El paraíso para pequeños y grandes. 

Como fotógrafo no paraba, todos los días en lugar de siesta, paseo por la larga playa, a fotografiar todo lo nuevo que veía. Y con su mujer Celina, su musa y modelo, en todos los procedimientos de blanco y negro, color, diapositivas, Polaroid manipulado, se le notaba su aprendizaje de pintura, unas veces de modelo enmarcada en las rocas del Flysch de la costa, otras de maga y bruja inquietante de las montañas de su amado País Vasco. Los deportes, las fiestas, folklore, todo tenía interés para él.

Como coleccionista, primero de cámaras y fotos antiguas y luego con su amigo Leopoldo Zugaza, iniciando los primeros pasos de la formación de lo que ha llegado a ser el primer museo de fotografía de toda España, el Photomuseum de Zarautz. 

No llegué a pensar que aquella gran sombra positiva, inabarcable, prolífica que cubría cuantos actos y personas rodeaba, iba a quedar indeleble en nuestras vidas. Ramón gracias, muchas gracias…, que tenemos  que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.

  

Pamplona 6 de Marzo de 2022 

PÍO GUERENDIÁIN

Horario: 18-20 H. Diario

 

 

 

TORRE LUZEA

12/04/2022 - 22/05/2022

 En toda exposición, el coordinador o comisario ha de tener en cuenta los objetivos, el espacio donde se expondrá, el público al que va dirigida, la elección de las obras, su coste económico, etc. En mi caso, y más aún en las exposiciones colectivas, también me ha resultado laborioso lidiar con las diferentes sensibilidades de los autores.

Salvo cuando se trataba de Ramón. Con él todo eran facilidades. Daba igual lo que le pidiese, siempre estaba dispuesto a dar, sin condiciones. Me vienen a la memoria aquellos primeros encuentros, hace muchos años, en los que tanto aprendí; en su obrador y en su casa, hablábamos de su trabajo -en el que cultivó muchos géneros y técnicas-, y del de otros fotógrafos. Las conversaciones y colaboraciones se repetirían, con su característica afabilidad, a lo largo de muchos años y se materializaron a mediados de los 80 en exposiciones individuales (Elgoibar) o colectivas (Odesa, Ucrania), y en 1997 con la itinerante Aurrez Aurre, en la que además de exponer, colaboró en su catálogo. Pero más allá de su participación directa en nuestros proyectos, su conocimiento del medio y su carácter divulgador han sido una fuente constante de información e inspiración, pues coincidíamos en problemática e intereses. 

Siempre generoso, cómo olvidar su hablar dulce, mientras en su cara se dibujaba una sonrisa...  

JESUS MARI SARASUA

 Horario: 18-20h. Diario